La revolución de la era Acuario

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La revolución de la era Acuario

Mensaje  Genaro Chic el Lun Mayo 17, 2010 10:11 pm

CARLOS MARÍN RONCO
Revolución
Es una enorme telaraña mundial de contratos cruzados de unos con otros por nominales que en ocasiones superan en muchos múltiplos los capitales sociales de los emisores, y totalmente exentos de ningún control público
El 5 de mayo de hace 221 años se reunieron los Estados Generales de Francia, afanados en encontrar soluciones para la acuciante crisis que azotaba el país. Aquellos días, como los presentes, eran agitados y confusos. Las rígidas ortodoxias de la época absolutista ya no eran capaces de acomodar las tensiones y los desequilibrios que se habían acumulado. El Régimen estaba siendo sobrepasado por la realidad, pero, aun así, nadie podía vislumbrar los increíbles acontecimientos que en apenas unos días iban a suceder: el estallido de una Revolución que cambiaría para siempre el curso de la humanidad.
¿Vivimos días prerrevolucionarios en Europa? ¿Está sobrepasado el Sistema? Nadie puede anticipar el futuro, pero cualquiera puede darse cuenta de que vivimos en tiempos muy volátiles. Observemos que basta muy poco, un evento relativamente pequeño, incluso un rumor, que, solamente con la condición de que sea imprevisto, puede provocar un enorme pánico seguido de una crisis, no ya regional, sino mundial. La fragilidad del sistema financiero es extrema, quizá más que nunca. Pero, ¿cuál es su causa?
Como siempre, los orígenes son múltiples. Aunque, en mi opinión, tienen mucho que ver ciertas innovaciones intelectuales iniciadas a partir de los años 60, como los trabajos teóricos de una serie de economistas y matemáticos norteamericanos que se propusieron el estudio científico del riesgo en los mercados financieros. El santo grial se descubrió en 1973, cuando Black, Scholes y Merton, desarrollaron un método para valorar y gestionar el riesgo en la emisión de derivados financieros. La 'ecuación diferencial de B-S', como se la conoce, es un prodigo de la creatividad humana (recibieron un merecido Nobel) que permite conocer la manera de formar carteras sin riesgo, pero 'sólo' en el plano teórico dentro de un entorno controlado, como aclararon los propios autores.
Sin embargo, cuando alguien grita ¡oro! es muy difícil detener a la masa sedienta de riqueza. Para los astutos banqueros de la época, tener un método para cubrir el riesgo en la emisión de opciones y otros derivados era el equivalente a haberles entregado la imprenta de hacer billetes. Desgraciadamente había un problema: el mundo real no funciona tal y como dice el modelo y, en la práctica, es imposible gestionar carteras de opciones sin riesgo. Pero todos sabemos que la banca siempre prefiere el dinero ahora, y la verdad, después.
Se desató la locura. Las autoridades, claramente incapaces de comprender los riesgos y algo acomplejadas por el marchamo de solvencia científica del modelo, se quitaron de en medio y dieron carta libre, desregulación absoluta. La innovación y las decisiones políticas posteriores cambiaron para siempre las características esenciales del sistema financiero hasta hacerlo irreconocible.
De aquellos barros vienen estos lodos. En la actualidad la Banca Internacional de Pagos calcula en más de seiscientos billones de dólares el nominal de los instrumentos financieros derivados en todo el mundo. Ésta es una cifra sobrecogedora. El PIB de Estados Unidos es menos de quince billones de dólares, apenas un 2,5%. Se trata, pues, de una enorme telaraña mundial de contratos cruzados de unos con otros por nominales que en ocasiones superan en muchos múltiplos los capitales sociales de los emisores, y totalmente exentos de ningún control público. Cuando algún participante de esta red falla, el sistema entero tiembla.
No es exagerado decir que el estado financiero mundial es caótico, y tan frágil que cualquier viento puede terminar de derrumbarlo. La víctima inmediata sería el actual sistema privado de banca, seguido de una gigantesca reestructuración monetaria a nivel mundial.
Quizá no sea tan espectacular como cortar la cabeza de Luis XVI, pero hay pocas cosas tan revolucionarias como éstas.
Añadido mío:
Si a alguno le parece exagerado nuestro joven economista murciano, le recomiendo la lectura de las declaraciones realizadas al periódico alemán Frankfurter Allgemeine por un reconocido economista: Claus Vogt. Anuncia un nuevo batacazo para este verano (en la misma línea del economista español Santiago Niño: http://www.elpais.com/articulo/opinion/2010/ano/crash/elpepiopi/20100216elpepiopi_12/Tes ) y afirma que nuestro dinero valdrá la mitad en ocho años:
NOTA: La creación del Banco de Inglaterra –institución privada- en 1694 se considera como el punto de partida de la creación privada del dinero público con carácter oficial. Un siglo después todo había cambiado profundamente, y la diosa Razón fue entronizada en Francia.

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Re: La revolución de la era Acuario

Mensaje  Genaro Chic el Lun Mayo 24, 2010 6:51 pm

Me llegan, a través del blog de Juan Torres, sendos enlaces de breves entrevistas a reconocidos economistas que, desde perspectivas distintas, ponen en evidencia el fracaso absoluto del sistema económico en que vivimos, que nos lleva directamente y a corto plazo a la catástrofe:
José Luis Sampedro
(Una sabiduría de 93 años)
Entrevista a Loretta Napoleoni


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El fracaso del neoliberalismo

Mensaje  Aarón el Sáb Jun 05, 2010 5:30 pm

El supuesto fin del neoliberalismo

4 Junio 2010

Alberto Garzón – Consejo Científico de ATTAC España

La ideología neoliberal entró en una fase de deslegitimación a raíz de la crisis de las hipotecas subprime. La articulación de la economía al modo neoliberal se reveló una vez más profundamente inestable, y dio la razón definitiva a quienes desde hace mucho tiempo venían remarcando el carácter contradictorio de esta forma de organización social. Los autores regulacionistas franceses y los autores radicales estadounidenses, por ejemplo, ya habían reconocido en el neoliberalismo una estructura endeble, volátil e incapaz de conducir a la sociedad a una senda de crecimiento económico y bienestar.

El neoliberalismo se presentó ante la sociedad como la respuesta ante la decadencia del keynesianismo, padre intelectual de la llamada “época dorada del capitalismo”, en los años setenta y ochenta. El programa neoliberal, muy bien plasmado en lo que se consideró el “Consenso de Washington“, se fue imponiendo en todo el mundo, prometiendo una nueva era de crecimiento y bienestar. Se habló de “el fin de la historia”, de una “nueva economía” y, en definitiva, de una sociedad próspera y sana en lo económico.

La crisis de las puntocom, en el año 2000 y en Estados Unidos, fue un susto que puso de relieve que muchas de las ideas fantasiosas sobre la “nueva economía” eran un verdadero fraude. Pero la economía se sobrepuso con velocidad y continuó un ritmo de crecimiento que si bien fue débil -en relación a lo que habían sido las tasas de crecimiento de los años cincuenta- también fue estable.

Pero la crisis de las hipotecas subprime, en 2007, volvió a dar una bofetada de realidad al “fin de la historia”. Esta vez la crisis se presentaba en su forma financiera, asociada originalmente al mercado de crédito y expandiéndose más tarde a otros mercados financieros, pero con un contagio posterior a la economía real. Ya era una crisis mucho más clásica, con incremento del desempleo, estancamiento de la producción y de la inversión y con déficits públicos crecientes. El neoliberalismo había conducido a esto, tan conocido, y no a su contrario como se prometía.

Algunos creyeron ver en esta crisis, después de todo, el fin del neoliberalismo. Si no había funcionado, ¿qué necesidad había de mantenerlo? Los discursos grandilocuentes de algunos mandatarios, como el presidente francés, parecían apuntar a esa misma idea. Había que modificar las bases del capitalismo, y esto pasaba irremediablemente por sustituir el neoliberalismo. Más regulación, más control por parte del Estado de las actividades económicas, e incluso una penetración del mismo en distintos mercados clave y, sobre todo, una reconfiguración de la relación capital-trabajo. Los paralelismos con el principio del siglo XX eran fáciles de ver.

Pero quebrado el neoliberalismo como forma de organización social, el neoliberalismo como ideología había seguido perfectamente vivo y muy bien asentado. Sin una oposición ideológica suficiente que hubiera mermado también sus postulados teóricos, el neoliberalismo sigue hoy imperando y siendo absolutamente hegemónico en el plano político y, por ende, también en el económico. La relación de fuerzas entre el neoliberalismo y sus potenciales adversarios ha sido claramente favorable al primero.

Por esa razón nos acercamos a una segunda fase de la crisis, en la que las prácticas políticas no son sino una agudización de lo que se viene aplicando sistemáticamente desde los años ochenta. Planes de ajuste, por hablar en la terminología del consenso de Washington. Es decir, reformas laborales que merman la fuerza de los trabajadores, privatizaciones, liberalizaciones, reformas fiscales regresivas, etc. Estamos ante una “vuelta de tuerca” más. Ante un intento, desesperado y probablemente más que vano, de repetir la fórmula para ver si ahora sale bien. Para ver si así, con todo esto, comenzamos de verdad una senda de crecimiento económico y bienestar.

El riesgo es más que evidente. No sólo podemos conseguir una agudización de la crisis actual, en la forma de desempleo, débil crecimiento y mayor déficit público, sino que además podemos estar sentando las bases de una nueva crisis venidera mucho más potente y dramática. Podemos estar sembrando una nueva Gran Depresión, en definitiva.

Y todo ello sólo podrá cambiar, antes de que sea tarde, con un cambio en misma relación de fuerzas cuya configuración actual ha permitido que el neoliberalismo ideológico siga siendo dominante. El cambio sólo puede venir de la mano de un refortalecimiento de las clases populares, algo que requiere sin lugar a duda una previa reconcienciación ideológica.

Aarón
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Democracia y economía en la era de internet

Mensaje  Genaro Chic el Lun Jun 13, 2011 5:47 pm

Leo en un artículo de Juan Cano Bueso (Montefrío, 1949), catedrático de Derecho Constitucional, abogado y político:
http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/997665/la/ciberdemocracia.html

“De no observarse las debidas cautelas, bien podría suceder que la ciberdemocracia, cotidianamente ejercida por los gobernantes y asumida por los electores, fuera la tumba de la democracia representativa tal como la venimos conociendo desde la Revolución Francesa hasta nuestros días. Y porque el invento ya existe y la tentación tecnocrática también, conviene precaverse contra lo que no dejaría de ser una gran ironía del destino; justamente aquélla que consiste en que en la confrontación histórica entre democracia directa y democracia representativa, entre Rousseau, por un lado, y Montesquieu y Sièyes por otro, terminara imponiéndose la tesis del primero a la de los segundos por virtud de la innovación tecnológica. Ella permitiría que cada ciudadano fuese consultado por el gobernante para la toma de decisiones diarias: dónde ubicar un hospital o por dónde trazar una carretera, si debe implantarse la pena de muerte o declarar la guerra, son consultas posibles de evacuar de manera inmediata con sólo instalar una terminal de ordenador en todos los domicilios.

De esta manera, la democracia plebiscitaria, domésticamente ejercitada a través de un terminal de ordenador, bien podría tener la tentación de prescindir de la relación representativa que debe existir entre el consultado y el consultante, entre el elector habilitante y el ejecutivo habilitado, convertido en un mero gestor. En semejante situación no se acierta a adivinar qué papel jugaría el Parlamento ni el ejercicio de la actividad política en el sentido noble del término; tampoco se despeja en qué marco se desenvolvería la función componedora de intereses, el principio de publicidad parlamentaria, la presencia de las minorías en el procedimiento, la explicitación, en suma, del valor superior del pluralismo político. Todo ello no son retóricas cuestiones que constituyan enigmas gratuitos, sino preguntas imprescindibles pendientes de contestación”.

Es evidente que el autor de este texto no pasa de lo superficial: el voto, que en vez de cada determinado tiempo (4 años por ejemplo) se pudiese pedir de forma continuada. Pero no entra en el fondo de la cuestión, que se está planteando de forma experimental en la llamada Spanish Revolution: que no hay jefes con poder, sino personas con autoridad que logran que sus propuestas sean seguidas voluntariamente por una mayoría que se organiza en función de ellas.

Y mucho más importante: Se está dejando de lado algo sobre lo que llamó recientemente la atención el profesor Eduardo Olguín, de la Universidad de Santiago de Chile, acerca de que con internet no solo cambia la política sino también la economía, al dejar de tener vigencia total el sistema de economía de mercado impersonal (no hay una relación directa entre productor y consumidor, no se conocen en absoluto) para regresar a la antigua economía de prestigio personal (se hacen favores y servicios a personas que se conocen y que se sabe que van a corresponder de alguna manera), sobre nuevas bases ahora: el conocimiento directo –ver y escuchar- se puede realizar a través de las ondas. El afecto, producto del pensamiento emocional, puede ganar terreno sobre el interés individual, propio del racionalismo que se aplica a la economía en la actualidad.

En relación con esto hay que tener en cuenta, no obstante, que la racionalidad misma es la que ha llevado a esta situación que pide un reequilibrio. Fue la razón aplicada a la técnica la q ue produjo la tecnología. Y ésta ha sido la que, trasladando la fuerza del hombre a la máquina, ha hecho posible que la inteligencia haya desplazado a la fuerza como eje de las relaciones humanas. Trabajos que antes estaban vedados a las mujeres por ser considerado penosos hoy ya no lo son, haciendo posible una relativa igualdad laboral antes impensable. Por la misma razón, no tiene sentido seguir considerando la fuerza (el poder) como base de las relaciones políticas, lo cual no quiere decir que no sirva para nada. La inteligencia aplicada a la guía del pueblo con su consentimiento sincero (la autoridad) reclama en una situación así la recuperación de un papel básico. La obediencia tiene, en nuestro tipo de sociedad, que dejar de ser una virtud. No es lo mismo desde luego ser obediente que seguir a los que se dedican al servicio de los demás. El poder tiene que reducirse al pueblo (demokratía en griego) y éste puede marchar mejor si, con un contacto directo como el que ahora se vuelve a hacer posible (a pesar de que ya no se trata de comunidades pequeñas), sigue a la gente a la que considera investida de autoridad o calidad de ser. Una revolución ética se muestra como necesaria. El pueblo tiene que ser por tanto celoso de su poder y recelar de quienes quieren tenerlo ni siquiera por delegación. La libertad no se puede delegar.

Estas ideas están presentes, aunque es de esperar que no triunfen sin experimentar una fuerte represión. Pero, como diría N. D. Fustel de Coulanges, hay algo con más potencia que la fuerza: las creencias, que no mueren con las personas concretas (piénsese por ejemplo en el dinero, que existe porque creemos en él, lo cual no es poco; pero se puede creer en otras cosas por supuesto).

Hace poco más de un año se preguntaba C. Marín Ronco: “¿Vivimos días prerrevolucionarios en Europa? ¿Está sobrepasado el Sistema? Nadie puede anticipar el futuro, pero cualquiera puede darse cuenta de que vivimos en tiempos muy volátiles”. O sea, estamos en una época de crisis, de parto de una nueva era. Y los partos son dolorosos, pero necesarios una vez que se ha producido la gestación.

Spanish Revolution: http://youtu.be/FGMG0IqBKhg

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Re: La revolución de la era Acuario

Mensaje  Genaro Chic el Miér Abr 24, 2013 8:26 pm

Será bueno volver la vista, ahora que la teoría de antaño se muestra cada vez más salvajemente real, volver la vista a las personas formadas (no simples políticos y sindicalistas sentándose en los consejos de administración de la Cajas de Ahorros para jugar a ser ricos), esas personas que no por ser ricas eran estúpidas, como a la progresía iluminada le gustaría pensar. Lean este artículo.

El olvidado gurú español que clavó la crisis en… ¡1987!

Hoy, como que les voy a poner deberes. Más que nada porque cuando las cosas otro las explica mejor que tú, lo cortés y racional es cederle la palabra. Eso mismo voy a hacer con José Ángel Sánchez Asiaín, con el que tuve ocasión de comer hace un par de años. En aquel encuentro, más orientado a su posición actual como presidente de la Fundación Cotec, puso en mis manos una de sus intervenciones en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. El documento cayó en el olvido, mezclado entre varias memorias anuales del meollo de su actividad corriente a día de hoy. Una oportuna limpia lo ha sacado de nuevo a la luz. Y su lectura merece mucho la pena. Enseguida sabrán por qué. Una joya documental, sin duda.

De apenas veinte páginas, se titula "El progresivo divorcio entre el mundo real y financiero" ( http://www.racmyp.es/docs/anales/A65/A65-6.pdf ). ¿Van entendiendo? Está fechado en noviembre de 1987, seis meses después de su ingreso en la Academia y cuando el banquero estaba a punto de dar el salto desde la presidencia del Banco de Bilbao a la del Bilbao Vizcaya. Datado, por tanto, hace 25 años, en él el doctor en Economía y catedrático de Hacienda Pública y Derecho Fiscal realiza una preclara descripción tanto de los factores que estaban conduciendo, en su opinión, a una ‘crisis de adecuación’ entre la actividad productiva y la bancaria, tomada en su sentido más amplio, como de las consecuencias que de la misma se podían derivar para el conjunto de la economía y la sociedad.

Dos décadas y media más tarde, buena parte de sus pronósticos han visto la luz con una crudeza, entiendo, inimaginable para el propio autor, que entroncaba entonces su ponencia con el colapso de las bolsas mundiales acaecido en octubre de ese mismo año, advertencia de lo que estaba por venir. Así, ya en aquel momento hablaba de una "superestructura financiera distorsionada y no fundamentada en bases reales". Y ponía como referendo a tal aseveración tres ejemplos estadísticos de 1986: sólo el 4% del movimiento de divisas del mercado eurodólar de Londres respondía a tráfico de bienes y servicios; apenas el 5% de los contratos de opciones y futuros negociados representaba intercambio de mercancías; el tamaño de los swaps, de reciente aparición, se había multiplicado por 80 en cuatro años.

Por último, destacaba las distorsiones que los flujos financieros internacionales estaban causando en el llamado riesgo país, "manifestación más del divorcio entre lo real y lo financiero". ¿A qué les va sonando? De hecho, al factor de globalización, "la desaparición de todas las fronteras geográficas o sectoriales ha configurado ya un solo mercado", añadía como realidades preocupantes, ojo al dato, "el grave problema de la incapacidad humana para dar el tratamiento adecuado a las transacciones realizadas en situaciones punta por los equipos informáticos" (glaps), "la acelerada sustitución de créditos por títulos o titularización (…) cuya supuesta liquidez no es más que una ilusión (…) y que supone una verdadera huida hacia delante de algunas entidades financieras" (en el origen, por cierto, del subprime, glaps, glaps) o "la notable capacidad de apalancamiento que tienen algunos de los nuevos instrumentos financieros" (glaps, glaps, glaps).

Todo ellos estaría "llevando a los distintos intermediarios financieros a olvidar su verdadero papel en el sistema, que no es otro que el de simples asignadores eficientes de unos recursos escasos. Con ello, la orientación de los flujos de capital estaría dependiendo, al final, no tanto de las necesidades reales de inversión existentes, sino de las oportunidades ofrecidas a corto plazo para ofrecer mayores rendimientos", esto es: de la especulación. Y sigue con una conclusión demoledora: "El resultado de esta eventualidad no sería otro, a nivel macroeconómico, que el recorte de las posibilidades de crecimiento futuro de la economía mundial. Y a nivel microeconómico, el enmascaramiento financiero de situaciones económicamente no viables". Vamos, como si lo estuviera viendo.

Mientras en España hemos puesto justificadamente en un pedestal a determinados gurús de vista corta, miren cómo cerraba su intervención Sánchez Asiaín, insisto, allá por 1987: "Estamos poniendo los cimientos de un universo financiero en permanente expansión, caracterizado por su carencia de equilibrio. Y, por ello, deforme, ineficaz, sobredimensionado y sin legitimación, por encontrarse desconectado de las demandas sociales". Llegado el momento, "el mercado destruirá la parte inadaptada, aunque tal proceso de rectificación será muy costoso y entrañará, en todo caso, un despilfarro considerable de recursos". Ay si nuestros gobernantes y/o supervisores fueran un poco más leídos, ¡cuántos problemas nos evitaríamos!

Pena que se equivocara en ese 'caminamos hacia un sistema financiero en el que trasladar las cargas a la sociedad va a resultar cada vez más excepcional'...

Bueno, ¿merecía o no merecía la pena?

S. McCoy

http://blogs.elconfidencial.com/economia/valor-anadido/2013/04/24/el-olvidado-guru-espanol-que-clavo-la-crisis-en-1987-8325

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el mundo de hoy

Mensaje  jorge bs el Miér Abr 24, 2013 10:05 pm

Trece maneras de desnudar al poder, según la óptica de trece profesores de la Universidad de Sevilla, es el subtítulo del libro El Traje del Emperador.
Como autores, bien podemos pensar que el mundo ha llegado a la actual situación de crisis debido al perverso comportamiento del poder: siempre ha postergado los intereses comunes de la sociedad frente a la unívoca exigencia de la economía del lucro.
El mundo se hizo capitalista a partir de la fundación de los bancos modernos. Uno de ellos, el Monte dei Paschi di Siena (1472) quebró hace poco y el gobierno italiano, puso el dinero público para evitarlo.
Pero desde luego ni el capitalismo ni los bancos son eternos.
En cambio, eso sí, el poder está aparejado al hombre desde que, hace cien mil años, llegó a ser como somos y lo acompañará siempre, a no ser que, se niegue a utilizar todos sus mejores y mayores recursos en la fabricación, cada vez más sofisticada de armas para eliminar al prójimo. Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz (SIPRI), el año pasado se destinaron a ello, 1.750.000.000.000 de dólares, o sea, 1,75 trillones que también han pasado por los bancos y han generado centenares de miles de “puestos de trabajo” vinculados a las actividades que son necesarias para eliminar al prójimo.
Sólo la invasión de Irak ha acumulado hasta ahora, un monto cercano a un millón de muertos.
En todos los ámbitos, escalas y circunstancias, el poder relaciona el miedo con esta y con la otra vida.
Si seguimos al dogma tenemos que negarle el placer al cuerpo en esta vida por miedo a la condena eterna en la otra. Lo dicen todas las religiones.
Los autores del derrumbe de las Torres Gemelas creyeron que ese acto de fe, que no de razón, les garantizaba el paraíso; De este hecho se aprovechó el gobierno de Estados Unidos para globalizar el miedo. Desde entonces en un aeropuerto, todos los viajeros son sospechosos. El miedo.
Creer en Dios y en el capital supone un acto de Fe. Primero se cree y después se piensa.
El poder está para impedir que suceda lo contrario, o sea que primero hay que pensar; por eso se persiguió a Galileo y a Marx se lo sigue perseguido hasta después de muerto. Los dos antepusieron el pensamiento a la fe.
La salida de la actual crisis financiera, el poder la está imponiendo como un acto de fe globalizado que deben asumir los antiguos ciudadanos ahora convertidos en simples consumidores y clientes de los bancos de todo el mundo.
Nos tienen pendientes de lo que se predica en los centros financieros y en las bolsas, convertidos en templos donde se venera al capital. Y el capital no es sino el lucro acumulado. Actualmente es omnipresente y omnipotente. Da fuerza al poder e impone miedo: ¿qué haríamos si desaparecerían los bancos?
El poder está institucionalizado para imponer el miedo.
¡Quién se atrevía a protestarle airadamente al dictador!
Si tú tienes más conocimiento que el catedrático, será mejor que no se lo digas.
Para imprimir miedo a la gente, “la resistencia pacífica (Gandhi) será considerada un delito” ha dicho el Ministro de Interior, miembro del OPUS.
Para los gobiernos el poder desvinculado de la posibilidad de imprimir miedo y sin una jerarquía piramidal resulta inútil.
Hoy por hoy, ¡Quién no tiene miedo a perder su trabajo!
¡Pero ojo! Por la economía capitalista globalizada, el trabajo se ha convertido en un medio solamente para adquirir una determinada capacidad estratificada de consumo que, por otra parte, no es sino una forma de generar el lucro, no la felicidad.
¿Quién se atrevería a negar que, por el miedo al poder, las protestas han dejado de expresarse de forma masiva y rotunda como hasta mediados del siglo XX?
Amigos, pero hay otro poder sin jerarquía:
No el de la fuerza,
No el de la democracia absolutista conformada por las mayorías absolutas.
Es aquel poder que se soporta sobre la autoridad moral determinada por reconocimiento del otro.
Santos, líderes políticos, intelectuales y simples ciudadanos la tienen. Otros, para obtenerla deberían ser estoicos y no perder la dignidad, nos recomendaba hace pocos días José Luis Sampedro; Los estoicos, hace 2300 años –se lee en la Wilkipedia- proclamaron que se puede alcanzar la libertad y la tranquilidad tan sólo siendo ajeno a las comodidades materiales, la fortuna externa, y dedicándose a una vida guiada por los principios de la razón y la virtud, de la dignidad.
Otros, para aspirar a tener autoridad moral, acuden al diario ejercicio de un pensamiento crítico alejado del dogma, próximo a la experiencia, a la realidad, siempre objeto de investigación.
Y parte de esa realidad actual es que vivimos atrapados por el capitalismo globalizado. En el capítulo “el futuro del mundo se ha hecho urbano” desvelo su contexto y sus consecuencias: en el sistema mundo, el todo, las partes y sus inter-relaciones han cambiado. La crisis no es sino la manifestación del reajuste que se está produciendo. Si la China de Mao muerto en 1976 no le comprase la deuda a Estados Unidos, no sé cómo pudiera mantener su liderazgo. Brasil hasta hace pocas décadas era un país subdesarrollado, ahora es una economía emergente que comparte mesa con los de economía fuerte a los que incluso les hace préstamos. Y no digamos de la India. China en este momento es propietaria de suelo en todos los continentes que tiene una superficie ´más grande que la de Bélgica. Lo ha comprado para sembrar alimentos para su gente , no para los habitantes de los países donde ha comprado la tierra.

El capitalismo ha hecho posible el absurdo mundo en el que vivimos: hemos dado más importancia a los objetos y a las cantidades, postergando al sujeto, a las cualidades, a las calidades.
El planeta en que vivimos tiene los recursos que tiene y los más importantes, no son renovables: ¿Cómo se vivirá sin la energía generada por el petróleo? ¿cómo se vivirá cuando se haya terminado de talar la selva milenaria de la Amazonía? ¿Cómo tendrán que vivir en ciudades, dentro de poco, 3 de los 4 habitantes del planeta? Sabemos que a este paso, nos vamos a estrellar. Frente a ello tenemos 3 alternativas, no más: seguimos creciendo indefinidamente, sin límites, b) desaceleramos o sea disminuimos la velocidad y cambiamos la forma actual de vida y c) hacemos una gran transformación en pos de “todos según su capacidad pero también según su necesidad.
Con sentido pragmático pero con fé podemos seguir creciendo nos dicen los gobiernos.
Con sentido pragmático pero sin perder de vista la utopía, el “decrecimiento” es la única alternativa racional dicen unos.
Con razones utópicas, otros piensan que la gran transformación es posible.
Pero la realidad actual urge. ¿Qué hacer?
Si no hay una alternativa próxima al capitalismo como sistema de producción; sí lo hay para transformar los sistemas de gobierno que genera.
La gran transformación del sistema político capitalista más avanzado o sea, la democracia formal, es posible.
Exijamos que se impidan las democracias absolutistas de mayorías absolutas,
que se establezcan los referéndums revocatorios, lo votos electrónicos y que así, sobre todo,
que se exija que los partidos políticos, organizaciones obsoletas, se conviertan en plataformas ciudadanas.
Sin olvidar como sugiera Onfray que mientras tanto hagamos microrevoluciones individuales.
No olvidemos: el mundo que cada vez se hace más urbano. En 2008, en nuestro planeta, 3500 millones de habitantes todavía vivían en el campo y 3500 en un centro urbano. (7000 es el doble que éramos en 1971), pronto llegaremos a ser 9.000 millones.
El planeta no tiene recursos ni capacidad para más.

salud

jorge bs
Invitado


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Re: La revolución de la era Acuario

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