Por qué llamó Obama

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Por qué llamó Obama

Mensaje  Genaro Chic el Sáb Mayo 15, 2010 1:22 pm

Lo que España es

Santiago Niño Becerra - Viernes, 14 de Mayo

Miren el gráfico que viene a continuación, mírenlo bien porque algo como eso les va a costar de encontrar. Lo ha elaborado una alumna y un alumno de la asignatura que imparto en segundo curso a partir de la fusión de tres gráficos. Se refiere a España, si, claro. Obsérvenlo bien porque este gráfico resume lo que España es:

http://www.lacartadelabolsa.com/index.php/leer/articulo/lo_que_espaa_es

Lo primero, vayamos a lo evidente. En España, en 18 años: 1) el salario real medio no ha variado nada, bueno algo si: el 0,7%, 2) la deuda de las familias se ha más que duplicado, y 3) el saldo por cuenta corriente ha sido o nulo o, mayormente, negativo. Resumamos: en 18 años, en el Reino de España, los salarios reales medios no han crecido, sin embargo las familias han multiplicado sus deudas por dos, y lo que España ha importado ha excedido con creces a lo que España ha exportado. Vayamos por partes.

La mayoría de empleadores radicados en el reino se quejan de lo elevados que son los costes laborales, sin embargo en 18 años el salario real medio no ha crecido, entonces, ¿de qué se quejan las empresas radicadas en España?. Pues se quejan de que su competitividad es muy reducida a pesar de que los salarios con que remuneran al factor trabajo que utilizan son bajos: la mitad de las/los trabajadoras/es españolas/es percibe salarios iguales o inferiores a 1.000 euros mensuales.

El problema no reside en los salarios, sino en la baja productividad de las empresas y en el bajo valor que generan, lo que supone que a la mayoría de las empresas radicadas en España no les sea rentable invertir en bienes de capital, y sí, en cambio, deslocalizar y/o reducir plantillas y/o reclamar a voz en cuello que se reduzcan los costes laborales, entre ellos los salariales. Baja productividad que impide reducir la inflación que contribuyen a alimentar unos salarios crecientes (y unos márgenes empresariales al alza), una inflación que ha estado restando continuadamente competitividad a la economía española.

Pero si las rentas salariales de las familias no aumentaban no lo haría el consumo, con lo que el PIB no crecería. La solución ha sido llenar con crédito los bolsillos de españolas y españoles (nativas/os e inmigrantes), crédito que no ha guardado ninguna relación con las remuneraciones percibidas por esas ciudadanas, pero eso muy poco ha importado: lo importante era que la rueda continuase girando y que el valor de los activos que amparaban esos créditos (las viviendas que esa ciudadanía adquiría, por ejemplo) continuase aumentando.

Y esas familias (y las empresas que las remuneraban), ¿que adquirían con sus salarios (con sus ingresos) y con esos créditos que tan alegremente se les concedía?, pues bienes y servicios fabricados y elaborados en España así como otros que traían del exterior, el problema es que esos que traían no se compensaban con los que enviaban a ese exterior, ¿por qué?, pues por la baja competitividad de la economía española, lo que llevaba a las empresas a despotricar contra los elevados cotes laborales (y contra los terriblemente elevados costes salariales).

Y vuelta a empezar.

Suena a sainete, a opereta, ¿verdad?; pues sí, y eso ha sido España; ha sido porque ya, ni siquiera eso es.

(¡Que mal!, ¡pero qué rematadamente mal tienen que estar las cosas para que el jefe del Estado más poderoso del planeta haya llamado al presidente del Gobierno de una economía que representa el 2% del PIB del mundo y le haya dicho que tiene que hacer lo que le dicen que tiene que hacer!. Del hecho de la llamada del presidente Obama al Sr. Rodríguez Zapatero el pasado Martes deduzco dos cosas: a) que, como suponíamos, la economía española está mucho peor de lo que nos dicen, y b) que España cuenta potencialmente con un poder de hacer daño superior al que en principio podría suponerse, en parte porque está peor de lo que se pensaba, pero, en parte porque entes españoles se hallen en un estado mucho peor de lo que se admite. El tiempo dirá).

(Ya se están oyendo voces: ‘Si el déficit se ha generado por el Plan E y a pesar del Plan E estamos jodidos y ahora nos van a bajar las pensiones y los salarios, ¿para qué ha acabado sirviendo el Plan E?’. Como en los silogismos: olvídense de la verdad material y miren la verdad formal: no me negarán que …).

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.


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El euro como problema

Mensaje  Genaro Chic el Dom Mayo 16, 2010 11:02 am

La cultura permisiva (contradictio in terminis), transmitida a una generación de jóvenes, ha llevado a lo que ahora tenemos, y esto no se arregla ni con maquillajes sociológicos de uno u otro signo ni con recortes en los sueldos de los funcionarios y congelación de las pensiones. Ni es culpa exclusiva de este gobierno, desde luego. Que lo expuesto por Santiago Niño no sea agradable de leer, no le quita ni un ápice de sensatez. Otra cosa es que no entre en el análisis profundo de los graves errores cometidos al querer ajustar un país de cultura católica (cualquiera de los llamados PIGS) a las estructuras de otros de cultura calvinista, donde se considera que la responsabilidad es individual (democracia liberal), y en consecuencia se tiene que salvar uno por las propias acciones; y donde el trabajo es una virtud y no un castigo. Y por favor, no se confunda cultura con religión, que sólo es una parte de la misma (se puede sea ateo de cultura católica o calvinista, p. ej.).

A ello parece que apunta en cambio un artículo publicado hoy en Diario de Sevilla por otro economista, Francisco Ferraro, que copio a continuación como elemento de reflexión:

El euro como problema

En las vísperas de la creación del euro muchos profesores de Economía participamos en una campaña en la que informábamos de la "buena nueva" con un listado de las ventajas que nos reportaría la moneda única. Sabíamos que algunos prestigiosos economistas cuestionaban la operación, pero, dado que casi todos eran estadounidenses, despachamos sus críticas aduciendo que venían condicionadas por el temor a que Europa con una moneda fuerte sería un reto a la hegemonía económica de los Estados Unidos. El cuestionamiento a la implantación del euro se encontraba en la teoría de las "áreas monetarias óptimas", que desarrollara el premio Nobel Robert Mundell y que en síntesis venía a señalar que países con diferentes niveles de desarrollo, sin elevada movilidad laboral entre ellos y sin política presupuestaria compartida, sufrirían efectos asimétricos si se produjese un shock económico internacional, para el que no podrían contar con las potentes armas de las políticas de tipo de cambio y monetaria.

A pesar de estas consideraciones, se decidió crear la unión monetaria sin que los Estados cediesen soberanía política ni fiscal alguna. Como medida de contención se impusieron unas condiciones de convergencia para acceder al euro y, posteriormente, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento a instancia de los países centrales de Europa, que temían la falta de rigor fiscal de los países mediterráneos. Sin embargo, las dificultades presupuestarias de Francia y Alemania en el año 2003, que superaron el tope de déficit público, no fue sancionada como estaba previsto, propiciando desde entonces un mal ejemplo que podría repetirse en cualquier país.

En la fase de crecimiento económico el área euro no experimentó problemas aparentes, aunque se fueron produciendo procesos económicos diferenciados, como el de España, que con el paraguas del euro pudo financiar de forma barata e inagotable su extraordinaria expansión inmobiliaria y su elevado consumo... Hasta que estalló la crisis financiera internacional con su secuela de problemas, el último la crisis de la deuda griega, como consecuencia del falseamiento de sus cuentas pública que ocultaban un nivel de déficit y endeudamiento mucho mayor del declarado. Si Grecia hubiese tenido su propia moneda hace tiempo que la habría devaluado y habría propiciado un ajuste de sus costes y sus precios menos doloroso que el proceso de deflación al que está condenada en los próximos años y, además, no existiría el riesgo de contagio a otros países con los que ahora comparte moneda.

La creciente presión de los mercados financieros sobre la deuda griega, elevando su diferencial con respecto al bono alemán hasta los niveles de los bonos basura, ha puesto de manifiesto las dificultades de abordar la crisis del euro. La reticencia alemana a correr con los costes, la inexistencia de mecanismos concebidos con este fin y la exasperante lentitud en la toma de decisiones colegiadas de gobiernos más pendientes de la repercusión nacional de las medidas que del salvamento del euro propiciaron en las semanas pasadas que el peligro de insolvencia se extendiese a otros países como Portugal, España, Irlanda o Italia, con un creciente aumento de los tipos de interés para la deuda y con rebajas y amenazas de reducción del rating por las agencias de calificación.
En la noche del domingo al lunes pasado, tras una semana de fuertes caídas en las bolsas de valores y depreciación del euro frente al dólar, el Ecofín aprobó el Mecanismo de Estabilización Financiera que permitirá movilizar 750.000 millones de euros para apoyar a los Estados con dificultades, a lo que se sumó la decisión del Banco Central Europeo de comprar deuda pública y privada para asegurar la liquidez. Estas iniciativas fueron valoradas inicialmente de forma positiva por los mercados, pero a lo largo de la semana ni los multimillonarios fondos de rescate, ni los reiterados mensajes de compromiso con el euro ni los planes de reducción del déficit anunciados por Grecia, Portugal, España, Francia o Alemania han logrado evitar el temor a un agravamiento de la crisis fiscal en Europa, propiciando el descenso de las bolsas y arrastrando la cotización del euro al valor más bajo de los últimos cuatro años.

En este contexto, crece la preocupación por la posible recaída en recesión de la zona euro, mientras aumenta la coincidencia entre los analistas sobre la incapacidad de que Grecia pueda hacer frente a sus pagos por mucha ayuda que reciba, y se apuntan a una ruptura de la eurozona como única salida. De las muchas lecciones que esta crisis nos sugiere una, que no debe pasar inadvertida, es que el voluntarismo político de proyectos sin una base económica solvente terminan mostrando su inconsistencia antes o después.




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Re: Por qué llamó Obama

Mensaje  Manuel el Dom Mayo 16, 2010 1:43 pm

Venta pa alemania Pepe

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Re: Por qué llamó Obama

Mensaje  Genaro Chic el Lun Mayo 17, 2010 3:12 pm



Un amigo me ha enviado en enlace a un pequeño video donde se muestra lo que entiendo que es un presunto caso de cultura católica-protoindustrial sujeta a tensiones en una época de crisis. Es posible que algunas cosas te resulten familiares.

http://www.youtube.com/user/leonz28+%C2%A0

Saludos



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Ahora le toca a Italia

Mensaje  Genaro Chic el Lun Ago 08, 2011 9:57 am

La noche en que Geithner (EEUU) obligó a Europa a acabar con Berlusconi

"El BCE ha puesto Italia bajo su tutela. Trichet ya gobierna en Roma por mandato de Alemania y Francia". Son las 13.00 horas en Wall Street y falta hora y media para la rueda de prensa de Silvio Berlusconi en Italia. Un "gabinete de crisis" supranacional ha dado mandato al BCE para que sea este organismo quien fije la agenda del gobierno italiano. A saber: "Adelanto de los ajustes del déficit; respeto a los presupuestos constitucionales; liberalización de los mercados". La bolsa de Nueva York sabe de estas nuevas órdenes. Los ciudadanos italianos las ignoran.
Así lo asegura la agencia Dow Jones, tras consultar fuentes del Tesoro norteamericano y de la Reserva Federal. Los índices de la bolsa comienzan a recuperarse.

En la tarde noche del viernes, Barack Obama llama por teléfono a Angela Merkel y Nicolás Sarkozy, a los que "agradece su liderazgo". A la medianoche hora italiana no había confirmación de conversación telefónica alguna con Berlusconi. El Secretario del Tesoro de los USA Tim Geithner lleva trabajando discretamente en este asunto desde el jueves por la noche. No tiene más opción. El derrumbe de 513 puntos del NYSE le ha obligado a intervenir de forma excepcional en la política económica europea.

Sus interlocutores privilegiados son el líder francés, quien es también el presidente de turno del G7 y del G20, la mandataria alemana y el presidente del BCE. Geithner está familiarizado en este tipo de tesituras, ya que se formó en el FMI y en la diplomacia USA cuando los focos de crisis eran Tailandia, Argentina y Brasil. Para apagarlos, llegaban los expertos del FMI con los dictados del "Washington consensus" en sus maletines. Ponían bajo su tutela a gobiernos pocos fiables a cambio de ayudas. Esa es la misma receta que Geithner presentó a Berlín, París y Frankfurt para que fuera seguida en el caso de Italia. El presidente de la UE, Herman Van Rompuy, y el comisario de Economía, Olli Rehn, fueron los encargados de adelantar a Berlusconi la decisión final: "Italia debe acelerar su plan de ajuste", sin otra posibilidad.

Sarkozy y Geithner obligaron primer ministro italiano a convocar la rueda de prensa. Mucho más difícil fue convencer a Merkel. Si Italia quedaba bajo la tutela de un gabinete de crisis, también sería necesaria la intervención del BCE para la compra de bonos italianos, algo que va en contra del rigor monetario del banco central y contra las tesis del equipo alemán en el BCE, esto es, el jefe del Bundesbank, Jens Weidmann, el economista jefe Juergen Stark, más los aliados holandeses y luxemburgueses.

Alemania se oponía a la compra de bonos, pero Sarkozy presionó de forma contundente a Berlín para que accediera a la petición de los EEUU una vez que, ese mismo viernes por la mañana, la prima de riesgo de la deuda francesa se disparó. "Tened cuidado para que no se repita el efecto Lehman -dijeron los hombres de Geithner a los europeos-. Cuando dejamos quebrar ese banco en 2008, nadie entendió que habría arrastrado a muchas otras entidades, algunas incluso más grandes que ella". El mensaje es claro: "Italia tiene la tercera deuda mundial en valor absoluto. Si quiebra, no os alcanzará con triplicar el fondo de rescate europeo".

Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, también contribuyó con datos inquietantes sobre la exposición de la banca estadounidense a la deuda pública italiana: si esto es así, imagínense la exposición de la banca francesa y alemana. China y Japón, dos mercados estratégicos para Alemania, insistieron en las presiones sobre Merkel. Los gobiernos de Pekín y Tokio pedían una “acción coordinada” para frenar el pánico de los mercados ante un posible default italiano.

El ‘jueves negro’, una estrategia muy medida del BCE

Trichet, en una estrategia muy medida, puso la guinda para que Merkel accediera a la compra de bonos. Las declaraciones de Trichet del jueves no fueron bien interpretadas por los mercados y desataron el pánico. En esas horas terribles Milán se dejaba el 5% y luego interrumpía las transacciones (por un problema técnico). Para intentar limitar las pérdidas de las otras Bolsas se había difundido el rumor que el BCE habría comprado bonos italianos y españoles. Pero no se hizo.

Para sorpresa de los mercados, las compras se habían limitado a bonos portugueses e irlandeses. La decepción por la falta de apoyo a Italia contribuyó al derrumbe del Dow Jones, la madre de todas las caídas. Geithner y Bernanke fueron los primeros en pedir explicaciones. El jueves negro "sirvió". El BCE había enseñado sus músculos a Merkel y a Roma. Un pulso jugado en el filo de la navaja para obligar a Berlusconi a tragar cualquier imposición externa; para enseñar a Merkel hasta dónde podía llevar el pánico en los mercados.

"No podemos correr el riesgo de que otro foco de crisis en la eurozona mate la esperanza de una recuperación", subrayó Obama a los suyos el viernes por la tarde antes de llamar a los líderes europeos. El presidente, que se apuntó un dato de paro menos negativo de lo que se temía, anunció nuevas medidas para el empleo, pero recordó que hace un año el derrumbe griego generó desconfianza en los mercados y ahogó los brotes que aparecieron en la economía estadounidense.

Hoy es todavía peor: EEUU está al borde de otra recesión, así que resulta imperioso evitar el default de Roma. Las instrucciones confeccionadas entre París, Frankfurt, Berlín y Washington fueron entregadas a Berlusconi en sobre cerrado. El gabinete supranacional de crisis tuvo su bautismo de fuego.

Artículo de Federico Rampini publicado el pasado sábado en el diario italiano La Repubblica



http://www.elconfidencial.com/economia/2011/08/08/la-noche-en-que-geithner-eeuu-obligo-a-europa-a-acabar-con-berlusconi--82464/

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El golpe del 10 de Mayo de 2010

Mensaje  Genaro Chic el Lun Sep 26, 2011 4:56 pm

Recomiendo la lectura de este artículo:

No es economía, es ideología

El 9 de mayo de 2010 la mayoría conservadora representada en la reunión del Ecofin impuso a España, bajo el argumento de la consolidación fiscal como vía para prevenir situaciones de insolvencia, una política fiscal restrictiva que en la coyuntura actual es procíclica y contractiva. Se puso la atención no sobre el nivel de deuda pública, que constituye la referencia real de la solvencia financiera de los Estados, sino sobre el saldo presupuestario, una variable anual bajo la gestión y el control de los Gobiernos y de los Parlamentos nacionales.

Aparentemente se trataba de mandar una señal de estabilidad financiera a los mercados con medidas que garantizaran la capacidad de pago de la deuda a sus vencimientos. De esta manera, las primas de riesgo financieras deberían disminuir. Pero los mercados han respondido a las políticas restrictivas del gasto público exigiendo mayores primas de riesgo, y no menores, como aparentemente se pretendía.

¿Se han equivocado los mercados o se han equivocado las políticas?

La respuesta es clara. Aquí no hay equivocación alguna. A la política de la Europa conservadora lo que le interesa es la disminución del papel de los Estados en la economía. Y a los mercados lo que les interesaría es la recuperación de la economía, de los negocios, es decir, de la demanda efectiva, porque esa es la vía que suministraría a sus deudores, públicos o privados, mayores ingresos y con ello mayores garantías de que podrán hacer frente a sus compromisos. Por consiguiente, ambos consiguen lo que persiguen: los primeros, de manera directa, el empequeñecimiento del Estado, la disminución de las prestaciones sociales; y los segundos, aunque de manera indirecta, también, a través del aumento de las primas de riesgo de la deuda que es la variable que resuelve la ecuación de sus intereses ante las políticas contractivas que debilitan la solvencia de sus deudores.

Quienes ahora, con la crisis, claman por la austeridad, no hacen otra cosa que hacer lo que siempre han hecho con crisis o sin crisis: clamar por la austeridad, no en su sentido ético sino en su proyección sobre el contenido y alcance del Estado de bienestar, que consideran excesivo. La crisis es su coartada, no su argumento.

No son los mercados ni tampoco los especuladores, por muy imperfectos que sean los unos y por mucha información privilegiada que posean los otros, los culpables de la crisis, de su profundidad ni de su duración. Los culpables son las políticas que persiguen objetivos ocultos para la ciudadanía; la desregulación, que también es política; las señales confusas y equívocas de lasinstituciones financieras europeas y nacionales y de las agencias de calificación, que también son política. Es la política que orienta los mercados la culpable de que las primas de riesgo alcancen niveles inasumibles, incluso, para las economías solventes en sus fundamentos económicos. Los mercados no hacen, al fin, más que responder a las señales que reciben.

Detrás de las decisiones del Eurogrupo los fundamentos técnicos son menores que los ideológicos. La realidad está siendo concluyente: los mercados no se han calmado y el Estado de bienestar se resiente. La realidad está refutando los principios y las proposiciones declaradas que informan la política económica que emerge de las instituciones de la Unión.

Si la limitación del déficit público estructural se basara en una regla rígida, como por otra parte siempre sugirió el Partido Popular, las consecuencias serían desastrosas porque el Gobierno perdería la capacidad de gestión del saldo presupuestario con criterios anticíclicos, cuestión especialmente grave sin la autonomía de la política monetaria que está bajo la responsabilidad del BCE. Por otra parte, si se trata de diseñar una regla flexible, como parece querer ser reconducida la propuesta inicial de constitucionalizar el déficit cero, cabe preguntarse ¿qué es lo que realmente se quiere que no suministre ya el Pacto de Estabilidad y Crecimiento y sus correlatos en la vigente legislación española?

Nadie duda de las ventajas de mantener políticas fiscales y monetarias estables que reduzcan la incertidumbre y faciliten la toma de decisiones por parte de los agentes. Por consiguiente, la cuestión no es esta. La cuestión sometida a debate es si esa política debe establecerse o no mediante una regla que limite los grados de libertad de que disponen el Gobierno y el Parlamento sobre la gestión del saldo presupuestario.

No se trata de enfrentar la austeridad al derroche, la estabilidad a la inestabilidad, como arteramente se pretende, sino de cómo se debe ser austero y estable. Si mediante la gestión inteligente y responsable o mediante la pérdida de libertad. Se trata de discernir cuáles son las ventajas y los inconvenientes de una u otra opción y de comprender cuáles son sus implicaciones sobre el bienestar de los ciudadanos. Se trata de opciones políticas. Se trata de la política con mayúsculas.

Limitar la posibilidad de incurrir en déficits estructurales es coartar la posibilidad de que las Administraciones públicas, más allá de la actuación de los estabilizadores automáticos, confieran una orientación expansiva a la política fiscal en aquellas situaciones en las que el ciclo o la coyuntura lo aconsejen, siempre, claro está, que no se amenacen los niveles de una deuda sostenible. Es decir, supone la renuncia a la política fiscal como instrumento de política económica.

Pero no solo estamos ante una cuestión que afecte a la gestión del ciclo o de la coyuntura. Estamos también ante una cuestión de primer orden que afecta a la concepción del Estado: ¿queremos un Estado que sea un agente activo en la economía, tal y como establece el artículo 128 de la Constitución, o un Estado que se limite a la administración de sus gastos corrientes? Lo segundo sería la consecuencia ineludible de limitar, a través de la limitación del déficit estructural a valores cercanos a cero, la capacidad de endeudamiento del Estado. Su capacidad de inversión.

El debate de reglas frente a discreción no es nuevo y por tanto no es sorprendente que resurja en el marco de la crisis actual. La reforma puesta en marcha, no solo disminuye los grados de libertad de los que debe disponer un Gobierno democrático, es también una limitación al voto de los ciudadanos que quieran optar por propuestas políticas que promulguen una mayor presencia del Estado en la economía. La reforma anula, en definitiva, una de las razones que a muchos ciudadanos les conducía a introducir un voto socialdemócrata en las urnas. Por ello, lo que sí es sorprendente es que en España, país cuya estructura económica es particularmente procíclica y el Estado particularmente pequeño, sea un Gobierno que se reclama socialdemócrata el que haya decidido incluir el criterio de la estabilidad presupuestaria en la Constitución y su cuantificación en una Ley Orgánica.

El 9 de mayo de 2010 no solo se asestó un golpe al Estado de bienestar europeo. Fue también el día en el que las posiciones que nos llevaron a esta crisis triunfaron sobre el sentido común. La propuesta de la reforma constitucional del 23 de agosto lo ha confirmado. Esto no es economía. Esto es ideología.

Los economistas no deberíamos permanecer callados. Tenemos la obligación de decir estas cosas y las estamos diciendo aunque de manera aislada, con intervenciones puntuales y sin respaldo de institución alguna. Es el silencio de los Colegios de Economistas el que es clamoroso. Los Economistas Frente a la Crisis no podemos permanecer indiferentes. Por esta razón, quienes firmamos este artículo, encabezaremos una candidatura a las próximas elecciones del Colegio de Economistas de Madrid. Necesitamos abrir sus puertas de par en par, porque queremos impulsar en la sociedad la reflexión de los economistas y de todos los ciudadanos que quieran compartir el debate y las propuestas.

http://www.economistasfrentealacrisis.com .

JORGE FABRA / J. IGNACIO BARTOLOMÉ 17/09/2011
Jorge Fabra Utray fue decano del Colegio de Economistas de Madrid en 1981-1983. Juan Ignacio Bartolomé Gironella fue decano del Colegio de Economistas de Madrid en 1984-1988.

http://www.elpais.com/articulo/opinion/economia/ideologia/elpepuopi/20110917elpepiopi_4/Tes

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Re: Por qué llamó Obama

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