Gitanos: el rechazo del diferente

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Gitanos: el rechazo del diferente

Mensaje  Genaro Chic el Sáb Jul 13, 2013 10:28 am

En Sevilla tiene su sede la Fundación Tres Culturas, que es una entidad adscrita a la Consejería de la Presidencia de la Junta de Andalucía y que tiene como objetivo convertirse en un referente de progreso y tolerancia entre las tres culturas del Mediterráneo, o sea la judía y las derivadas de ella: cristiana y la musulmana, consideradas en conjunto como religiones abrahámicas. Aparte de unos orígenes religiosos concomitantes, entiendo que lo que más las asemeja es el hecho de que las tres han recurrido a la escritura para fijar los datos y las ideas, lo que les ha permitido desarrollar una literatura en todos los sentidos, incluido el matemático, con las repercusiones socioeconómicas que ello conlleva.

           La escritura, al poner nuestros pensamientos fuera de nosotros mismos de forma estable sobre un papel u otro soporte, permite una objetivación que es sabido que es un elemento fundamental para el desarrollo del pensamiento racional o lógico, o sea de un pensamiento que confronta datos fijados de forma estable y permite “echar cuentas” de lo que se trata de averiguar.  Y esto no es una manera de hablar: tanto ratio como logos son dos palabras (latina y griega) que significan “cuenta”.

           El diálogo entre culturas de base similar, puede ser más o menos difícil, pero es evidente que siempre será más fácil que el  que se pueda establecer con otra que no tenga su tradición fijada por escrito, y por tanto su forma de “echar cuentas” sea más primitiva. Es lo que sucede con la cultura gitana, tan integrada en el panorama andaluz que el Parlamento de Andalucía, donde su concentración poblacional es mayor (unos 300.000), declaró en 1996 el 22 de noviembre Día de los Gitanos, en conmemoración de su llegada a estas tierras en 1462. O sea, lo hizo tres años antes de establecer la Fundación Tres Culturas, pero sin tanta trascendencia de imagen. El diálogo con los que no se rigen por instituciones económicas o sociales igualmente avanzadas y que ni siquiera tienen una cultura de libro que sustente su –por otro lado- rica vida comunitaria, se antoja más difícil al serlo su integración en las estructuras dominantes sin grave perjuicio para su conciencia de pueblo. No obstante en la última etapa las circunstancias han mejorado algo.

         Dejo no obstante unas palabras de un miembro de la comunidad gitana, Agustín Vega Cortés, quien, en su trabajo "Los gitanos en España", trata brevemente sobre la evolución histórica del pueblo gitano en la España actual. De él tomo algunos fragmentos:

Leyes gitanas

Como decíamos anteriormente, el Pueblo Gitano, se ha dotado de una serie de normas propias que regulan nuestra convivencia y que son la base de nuestra identidad colectiva y la garantía de permanencia como pueblo.

Esas normas constituyen un verdadero "cuerpo legislativo" no escrito jamás, pero no por ello menos completo y útil. Son un conjunto de normas que gozan del respaldo y la aceptación absoluta del conjunto de la población gitana, cuyo espíritu ha sido y es hacer posible la convivencia pacífica entre los miembros de la comunidad, regulando los aspectos fundamentales de la vida social y económica de sus miembros, siempre que esas relaciones sociales o económicas afecten a otros gitanos.

Al dotarnos de esas reglas no hemos actuado de forma distinta a como lo hacen otros Estados. Estos son comunidades humanas más o menos numerosas que dentro de un territorio determinado se rigen por un conjunto de normas y leyes que son de obligado cumplimiento. Su fundamento es una determinada concepción del bien y del mal, que responde a los tiempos y a las culturas y por consiguiente varía con estos. Lo que para los occidentales es lógico e indiscutible, para los orientales es absurdo o negativo y viceversa. Pero lo común es la obligación de los miembros de la comunidad de respetar y cumplir las leyes. El acatamiento de estas tiene su última garantía en la violencia que el Estado puede ejercer contra el individuo; violencia que será siempre más o menos proporcional a la gravedad de la infracción cometida contra esas leyes.

Para ello, el Estado crea la legislación, los jueces que son los encargados de interpretarla y la policía como última garantía de que las normas serán aplicadas.

La comunidad gitana, al dotarse de unas normas propias que regulen la convivencia de sus miembros entre sí, está actuando como un pueblo consciente de que esas normas son necesarias para mantener su carácter de tal. Sin embargo, lo peculiar y diferenciado, es que ese pueblo no está constituido como Estado y por lo tanto carece de los medios coercitivos que este tiene para obligar al cumplimiento de las reglas.


Efectivamente, carece de esos medios, pero cuenta con uno que se ha demostrado como mucho más eficaz y que no es otro que el consenso de la comunidad con relación a esas normas; la conformidad del conjunto de lo individuos con las "Leyes Gitanas". Hasta tal punto esas normas gozan del respaldo y la aceptación, que la misma presión social de la comunidad sobre el que no las cumple es la mejor garantía.

Uno es gitano en la medida que acepta y cumple las leyes gitanas, porque esas leyes han probado ser buenas y positivas para el conjunto del pueblo. Son leyes que nos han permitido vivir en medio de una sociedad hostil, manteniendo nuestra cohesión de grupo.

Todo lo que significa desprestigio y daño para nuestro pueblo está fuera de las leyes gitanas, y los que lo provoquen se excluyen automáticamente.

Porque el Pueblo Gitano es un pueblo desprestigiado, difamado y calumniado por la sociedad mayoritaria hasta extremos increíbles, nuestras "leyes" también sufren esa difamación.
Estas son presentadas como costumbres bárbaras, violentas y vengativas. Sin embargo, eso no sólo es mentira, sino que la verdad es justamente la contraria.

Las "leyes" gitanas tienen su razón de ser en hacer posible la solución de los conflictos lógicos en cualquier grupo por la vía pacífica. Cuando se produce la violencia entre gitanos es cuando o bien la "ley gitana" no ha intervenido o bien cuando lo ha hecho es incapaz de imponerse. La violencia no es patrimonio de los gitanos, como tampoco lo es de ningún grupo específico, si no que es patrimonio de la especie humana. Por tanto, cuando se producen enfrentamientos entre gitanos, no es como consecuencia de las normas, sino como consecuencia del fracaso de éstas en un conflicto concreto.

Cultura gitana

La cultura es la expresión más genuina de la cohesión de un grupo humano, de un Pueblo.

Pueden existir pueblos que no tengan territorio, que no tengan ni siquiera la pretensión de tenerlos, pero si mantienen su cultura, su "sentirse pueblo", pueden existir durante siglos.
El mundo está lleno de ejemplos que nos demuestran hasta que punto eso es así; los gitanos somos uno de esos pueblos; no somos más, pero tampoco menos.

Nuestra propia historia ha ido moldeando los rasgos más característicos de la cultura. Entre ellos destaca el hecho de la ausencia de literatura, propiamente gitana; en el sentido que podríamos hablar de literatura española o francesa.

La nuestra por lo tanto es una cultura ágrafa, hablada, transmitida de generación en generación y como consecuencia de ello, posiblemente más viva y representativa del conjunto del pueblo, que otras culturas que tienen su máxima expresión en las creaciones de las vanguardias intelectuales.

En ese sentido, para los gitanos lo que conforma la cultura es la lengua, las leyes gitanas y el compendio de tradiciones, costumbres y ritos y expresiones artísticas que el conjunto de los gitanos reconocen y aceptan como propias, en la medida que son expresiones de su vida cotidiana.

Pero la cultura es algo vivo, dinámico que se nutre del ambiente en donde se desenvuelve. Por eso también la cultura gitana esta influida por el resto de la española y a su vez, al menos así se reconoce en sus expresiones más universalmente conocidas, mantiene influencias gitanas; aunque rara vez sea reconocido por el conjunto de los españoles.

En realidad, alguna de las señas de identidad de la cultura gitana son valores aceptados como comunes de los españoles hasta hace muy poco tiempo, pero que el desarrollo de la sociedad y la misma homogeneización de la llamada civilización occidental se ha encargado de relegar a un segundo plano.

Los tópicos y falsedades sobre los gitanos que la sociedad mayoritaria ha mantenido durante los siglos como cobertura para las persecuciones y el racismo han creado una verdadera "leyenda negra" sobre nuestro pueblo. De tal forma que cuando desde fuera se habla de cultura gitana, no se hace más que insistir sobre esos mismos tópicos, atribuyéndonos ritos exóticos y barbarismos que no son más que un puñado de mentiras.

Esta "leyenda negra" no sólo ha sido creada por la ignorancia y los prejuicios de la gente corriente, sino que forman legión los seudointelectuales metidos a "gitanologos" que han escrito y escriben cada día interminables sartas de mentiras, atribuyéndonos costumbres y comportamientos que no existen más que en sus mentes calenturientas y racistas. Hasta los que se dicen defensores nuestros, en la mayoría de los casos nos tratan con un paternalismo trasnochado que nos sitúa en el papel de inadaptados, ignorantes y medio salvajes.

Mientras esta sociedad utiliza el término "gitano" como sinónimo de ladrón, vago y conflictivo, para nosotros ser gitano conlleva el respeto a una serie de valores y comportamientos éticos que son universalmente aceptados como signo de civilización y madurez y que son entre otros, los siguientes:


El respeto a la familia como institución suprema de la sociedad gitana.

El cuidado de los hijos y de los ancianos que gozan del respeto y la consideración máxima.

La hospitalidad como obligación que debe manifestarse con agrado y la máxima atención.

Tener honor, que significa el cumplimiento de la palabra dada y la fidelidad a la "Ley Gitana".

El sentido de la libertad como condición natural de la persona.

El sentido de la solidaridad y la ayuda para con los miembros de la etnia como obligación.

El cumplimiento de las decisiones tomadas por los mayores cuando éstos las toman en cumplimiento de la Ley Gitana.

Genaro Chic

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Re: Gitanos: el rechazo del diferente

Mensaje  Genaro Chic el Jue Ago 22, 2013 1:23 pm

De los muchos comentarios que los lectores hicieron ayer a la tristísima noticia del asesinato de una niña de siete años en las Tres Mil Viviendas [Sevilla] me quedo con dos. Uno decía: "Hola, soy de las 3. 000 viviendas… Mientras se maten entre ellos está bien pero a veces pillas a inocentes como ya pasó en alguna ocasión. Vivir aquí es como vivir en una cárcel como me pasa a mí y a mi familia, siempre se tiene el temor de salir a la calle por estas malditas personas…". Otro corroboraba: "¿Cuánto dinero se ha gastado-tirado la Administración en el Plan Polígono Sur? Al final los vecinos decentes que no les queda más remedio que vivir ahí el único PLAN que tienen en la cabeza es emprender la huida en cuanto tengan ocasión. Con la política de integración hay barrios normales tocados por garbanzos negros como estos pistoleros…".

La desesperación y el miedo hacen que se dé por bueno que "se maten entre ellos". No es admisible. En este caso, además, las víctimas son eso que hipócritamente se llama daños colaterales: parece que los matones iban a por otros. El "ellos" alude a los traficantes de droga que, no exclusivamente pero sí mayoritariamente, allí son gitanos. Decirlo no es racismo. Al contrario: lo racista es silenciar un problema cuyas primeras víctimas son los gitanos. Un colectivo marginado en el que la droga ha irrumpido devastándolo, aumentando su marginación, arrojándolo a formas más agresivas de delincuencia, convirtiendo a muchos en drogodependientes y privándole de sus grandes valores tradicionales.


Una parte considerable del pueblo gitano es víctima de nuevas formas de marginación, más brutales aún que la antigua segregación, y de la droga. Hasta que esto no se reconozca abiertamente y se tomen medidas represivas pero también educativas e integradoras, legales pero también sociales, en las que los propios gitanos asuman el protagonismo respaldados política y socialmente, no se empezará a solucionar una situación terrible ante la que no se pueden cerrar los ojos.

Como dicen los lectores, las personas honradas que pueden hacerlo -gitanos y payos- huyen de las Tres Mil. Y el barrio no deja de hundirse cada vez más mientras otros que eran modestos se deslizan hacia la marginación. No debe existir un "ellos" y un "nosotros" que segregue a payos y gitanos, sólo un nosotros que nos incluya a todos. La raza es accidente, la humildad es esencia.

Carlos Colón
http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/1587941/no/hay/ellos/solo/nosotros.html
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Genaro Chic

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