¿Por qué hay tan pocos ricos en la cárcel?‏

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¿Por qué hay tan pocos ricos en la cárcel?‏

Mensaje  Genaro Chic el Sáb Mar 17, 2012 11:30 pm

Es evidente que hay más pobres que ricos, tanto como que la capacidad de hacer daño del rico normalmente es muy superior a la del pobre.

Lo cierto es que "las prisiones españolas están llenas de pobres, enfermos y drogadictos. Suman más del 70%. La cárcel se está convirtiendo en el único recurso asistencial y esa no es su función". (Mercedes Gallizo, ex secretaria general de Instituciones Penitenciarias).

Y que “los delincuentes de cuello blanco que acaban entre rejas son una excepción. Casi nadie discute el efecto ejemplarizante que eso causa en la sociedad, aunque tarden en entrar porque pagan mejores abogados y agotan todos los recursos, muchas veces con el beneplácito de los tribunales.

El Código Penal es duro con el débil y débil con el duro", asegura Díez Ripollés. "Los tribunales tienden a ser más comprensivos con determinados delitos porque la ley es interpretable", opina la abogada barcelonesa Lidia Lajara, con 16 años de experiencia como penalista”. (http://elpais.com/diario/2009/08/05/sociedad/1249423201_850215.html)

Estos fragmentos de un artículo periodístico nos lleva a la contemplación de uno de los arcana imperii (secretos del poder) que diría el historiador romano Tácito, a comienzos del siglo II d.C. Es cierto que la Constitución Española de 1978, en su artículo 14, establece que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquiera otra condición o circunstancia personal o social”. Que las cosas no son tan así ya queda explícito en el artículo 57.1 de la misma cuando establece que “la Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos”. Previamente en el 56.3 se ha establecido que "La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad”. Algo que, por cierto, se encuentra en todas las constituciones europeas donde se contempla la monarquía.

Esto puede no parecer justo y los contrarios a esta forma de gobierno lo hacen notar con frecuencia. Pero hay otras formas de injusticia más sibilinas de las que no se suele hablar, presuntamente porque se dan por sabidas. De ellas hablaba ya en el siglo VII a.C. Hesíodo (Los trabajos y los días, vv. 202-212):

“Así habló un halcón a un ruiseñor de variopinto cuello mientras le llevaba muy alto, entre las nubes, atrapado con sus garras. Éste gemía lastimosamente, ensartado entre las corvas uñas y aquél en tono de superioridad le dirigió estas palabras:

«¡Infeliz! ¿Por qué chillas? Ahora te tiene en su poder uno mucho más poderoso. Irás a donde yo te lleve por muy cantor que seas y me servirás de comida si quiero o te dejaré libre. ¡Loco es el que quiere ponerse a la altura de los más fuertes! Se ve privado de la victoria y además de sufrir vejaciones, es maltratado».

Así dijo el halcón de rápido vuelo, ave de amplias alas”.

Con anterioridad he comentado que hay una diferencia fundamental entre el carácter subjetivo-emocional de la justicia y el objetivo-racional de la ley (http://prestigiovsmercado.foroes.org/t99-la-ley-y-la-justicia ). La ley intenta regularlo todo desde el punto de vista objetivo para que sea igual para todos. Pero la objetivación implica la división racional (de ratio, “cuenta”) en fragmentos o unidades que se puedan sumar o restar para establecer, desde esa perspectiva descarnada y/o desapasionada, la igualdad. Pero al ser las leyes objetos de límites bien definidos permiten que una persona habilidosa, conocedora de las mismas, las pueda contraponer para sacar una ventaja de tal operación que no tiene otra menos preparada. El abogado hábil puede provocar dudas sobre si un hecho es delictivo o no en función a ese juego, y en ese caso, para no perjudicar al procesado, se aplica la regla in dubio pro reo, o sea que cuando estas dudas no se pudieran resolver se deberá decidir en el sentido más favorable para el acusado (La sentencia del Tribunal Supremo 78/2007 de 9 de Febrero nos dice que cuando entre diversos indicios exista divergencia entre ellos, la prueba indiciaria pierde su eficacia y se debe aplicar el citado principio "in dubio pro reo").

Evidentemente los mejores abogados son solicitados por los más poderosos, que los pueden pagar. Si a ello se suma la posible complacencia mostrada por el juez con el poderosos (que puede influir en su carrera) y en último extremo la posibilidad de que quien tenga el poder político indulte al reo, es fácil entender que haya pocos ricos en la cárcel (a no ser que hayan perjudicado a otros más poderosos que ellos mismos) y la frase evangélica que promete que después de esta vida se puede alcanzar esa justicia que se anhela y que aquí es tan difícil:

“Otra vez os digo que es más fácil pasar una maroma por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” (Mat 19:24).

La justicia que no se encuentra en este mundo, con el desarrollo del Estado, se busca en el otro, al que se accede de forma religiosa (justicia divina/humana). El temor a la justicia divina ya era recomendado por el mismo Hesíodo a los jueces y jefes “devoradores de regalos”.

Pero en último extremo es el Estado el que desarrolla leyes -al margen de estas consideraciones religiosas- que redactan los poderosos (que normalmente, salvo alguna vez en anarquías primitivas, no es el pueblo). De ahí la importancia de controlar el Boletín Oficial del Estado o, mejor aún, a los que controlan el BOE. No obstante al Estado le interesa que la ley introduzca consigo el concepto religioso de culpa, que cuando se interioriza (como la vergüenza, de la que deriva) es de suma importancia para el poder, que normalmente no la contempla para sí mismo.

Véase la opinión sobre la justicia en España que manifiestan los entrevistados, con cualificación jurídica, por “El follonero”:

http://www.lasexta.com/lasextaon/salvados/la_justicia_es_igual_para_todos/297273/5053

Genaro Chic

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